Manufacturado y envasado bajo estrictas normas de Buenas Prácticas de Manufactura y estándares internacionales.
Libre de azúcar, sodio, colorantes artificiales, sabores y preservantes.
A finales del siglo XVII en Epsom (Inglaterra) en las
las aguas curativas de un manantial, Grew obtuvo una sustancia
(sulfato de magnesio, Mg SO4 a la que llamó Sal de Epsom...)