HISTORIA DEL MAGNESIO
El magnesio es el séptimo elemento más abundante en la corteza terrestre. No se halla libre
aunque se relaciona directamente con la composición de más de 60 minerales, siendo los más
importantes industrialmente los depósitos de dolomía, dolomíta, magnesita, brucita, carnalita
y olivino.
Se obtiene principalmente por electrólisis del cloruro de magnesio, método que ya empleara
Bunsen, obtenido de salmueras y agua de mar.
El nombre procede de MAGNESIA que en griego designaba una región de Tesalia. El inglés Joseph
Black, reconoció el Magnesio como un elemento químico en 1755 y en 1808 Sir Humphrey Davey
obtuvo metal puro mediante electrosis. El método que utilizó fue la electrólisis en la pila de
Volta a partir de una mezcla pastosa de magnesia y sulfuro de mercurio. Esta pasta, después de
la evaporación del mercurio, pasa a una amalgama que deja al mercurio en forma de polvo.
Veinte años más tarde, Bussy es capaz de preparar MgCl2 anhidro por acción del carbón y del
cloro sobre el MgO por reducción con potasio en forma de vapor. Poco después (1830) Liebig,
aprovechando y ampliando los resultados de Bussy, obtiene gramos puros del metal y determina
algunas de sus propiedades.
La extracción del Magnesio por electrólisis a partir del MgCl2 fundido fue descubierta por
Bunsen en 1852, y en 1862 se inicia en Inglaterra la producción de Magnesio a pequeña escala
industrial por el método de Saint-Claire Deville, que consiste en la reducción con sodio
del MgCl2 anhidro.
La producción industrial comenzó en Alemania en 1886, pero sólo había alcanzado las 10
toneladas en el mundo entero en el 1900. Esta aumentó a 350 toneladas en 1915 y después dio un
salto hasta las 3000 toneladas hacia finales de la Primera Guerra Mundial, cayendo sólo 350
toneladas hacia 1920.
La producción en 1939 fue 32000 toneladas y, debido al ímpetu de la Segunda Guerra Mundial,
volvió a crecer hasta diez veces, para no volver a caer hasta finales de la década de los 40.
La producción media durante los último años ha sido cercana a las 250000 toneladas/año.
En 1915 un cirujano francés llamado Pierre Delbet, descubrió que el Cloruro de Magnesio era
la solución más eficaz para limpiar heridas de soldados. Todos los antisépticos usados en ese
entonces dañaban los tejidos y exacerbaban las infecciones en lugar de prevenirlas.
Delbet encontró que además aumentaba la actividad de los leucocitos y la fagocitosis.
Después Delbet llevó a cabo experimentos usando internamente el cloruro del magnesio y
encontró que la fagocitosis aumentaba en un 333%. Lo que significaba que era un poderoso
estimulante inmunológico.
Delbet también encontró un importante efecto preventivo sobre el cáncer y condiciones
precancerosas como la leucoplasia, la hiperqueratosis y la mastitis crónica.
Los estudios epidemiológicos confirmaron que las tierras ricas en magnesio tenían menos tasas
de cáncer que aquellas con los niveles bajos.
Otro doctor francés discípulo de Delbet, A. Neveu, publicó 15 casos de poliomielitis que fueron curados en pocos
días con Cloruro de Magnesio si el tratamiento era empezado inmediatamente, o en unos meses
si se presentaba la parálisis.
Neveu también encontró el Cloruro del Magnesio eficaz en el asma, la bronquitis, la neumonía,
el enfisema; la faringitis, la amigdalitis, el resfriado común, el sarampión, la rubéola, las
paperas, la escarlatina, la gastroenteritis, los abscesos, los panadizos, las heridas infectadas
y la osteomielitis.
El Dr. Neveu (1935 aprox.) lo usa en difteria y luego en la polio. La Esposa del Dr. Neveu y
el Sr. Robert Brouel lo siguieron difundiendo.
El método para sanar la polio en la década de los 50 y 60, el denominado Método Delbet-Neveu
es muy eficaz en todas las infecciones, incluso en difteria y la polio, al ser tratadas desde
la aparición de los síntomas.
En Roma, Italia, en la revista Agricultura et Vie, órgano Frances de difusión de la agricultura
biológica publica (1974, agosto) el evento donde se entrego a la viuda del Dr. Neveu la
distinción de Doctor Honoris Causa en Ciencias y testimonia su nombramiento como miembro de la
Academia de Ciencias de Roma, por los informes sobre el Magnesio en infecciones.
Donde todo ha fracasado, el Cloruro de Magnesio ha vuelto a la vida a enfermos condenados.
En meningitis, tétanos, toxicosis, tuberculosis y polio se ha demostrado con creces. Muchos
medicos han hecho la prueba con resultados positivos.
El Dr. Chevreuil de Nates inyecto Magnesio EV describiendo curaciones de polio, tétanos, gripe
y herpes.
Como evitar reconocer que el sueño profundo ayuda a reestablecer a la inmunología corporal por
tanto mejorando cualquier estado de infección, ya que el estado de control de estrés, ansiedad,
depresión, etc. y de todos los estados que producen insomnio más comúnmente, el magnesio es el
regulador del sistema nervioso simpático y parasimpático.
El carbonato de magnesio tiene una acción lenta y complementa perfectamente al Cloruro en una
sinergia perfecta al ingerirlos juntos, actúan en tiempos distintos en el fortalecimiento del
sistema inmune, mejorando así las infecciones y su resolución.
MAGNESOL juega un rol fundamental en varios de los mecanismos de defensa del organismo contra
los agentes infecciosos, rol que corresponde a su función general en el curso de la proteosíntesis.
Teniendo en cuenta este rol en los mecanismos de defensa parece probable que el déficit magnésico
y zinc en el hombre disminuye su resistencia a las infecciones.
MAGNESOL juega igualmente un rol fundamental en los agentes de la infección sobre todo en las
bacterias. MAGNESOL así como el calcio actúan sobre la pared bacteriana para aumentar su
resistencia a las sustancias líticas, como lo son las bacterias.
MAGNESOL es esencial en la proteo síntesis de los ribosomas, recuperando el control del medio
interno celular que compite con los virus, a una buena cantidad de magnesio intracelular
lograda con su ingesta adecuada.
Numerosos antibióticos parecen en efecto inhibir la proteo síntesis de las bacterias por una
interacción o competencia con el MAGNESOL.
Los datos relativos sobre los trastornos del metabolismo magnésico en el curso del estado
infeccioso son aún insuficientes. Pareciera que los estados infecciosos graves conllevan a una
salida del Magnesio celular, de otro lado en las parasitosis existen una tendencia a la
instalación de un balance deficitario en Magnesio de los cuales hay que distinguir aquellos
que representan una consecuencia desfavorable de la afección de los que constituyen un
mecanismos de defensa.
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