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EL AYUNO Y LA DESINTOXICACION
Dr. José Luis Pérez Albela Beraún
C.M.P. 18164
INTRODUCCION
Todas las civilizaciones de cualquier época, y todas las religiones, han incluido dentro
de su cultura y prácticas algunos días de ayuno. El ayuno ha tomado parte de la vida diaria
en la humanidad desde siempre, especialmente en los momentos rituales. La cuaresma no es más
que un recuerdo de aquellos tiempos. El ayuno no es nada nuevo en la sociedad humana, desde
hace miles de años culturas tanto de oriente como de occidente tenían integrados diferentes
periodos de ayuno.
El ayuno era practicado regularmente por Aristóteles y Platón para alcanzar la eficacia
mental y física, Pitágoras ayunó 40 días, inclusive, sugería a sus alumnos que antes de iniciar
sus enseñanzas también lo hicieran. Plutarco afirmaba que "en lugar de emplear medicinas era
preferible ayunar". Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, hay diversas alusiones al
ayuno prolongado de Moisés, David, Elías, Nehemías, Daniel, Juan, Jesús y los apóstoles.
El ayuno era una práctica religiosa para los aztecas, mayas, los Incas del Perú y otras tribus
y culturas americanas, también lo practicaban en las Islas del Pacífico y se han encontrado
evidencias del ayuno en China y Japón mucho antes de su contacto con el Budismo.
Mientras el líder nacionalista hindú, el Maestro Mahatma Ghandi, comprendió el valor
terapéutico del ayuno y frecuentemente ayunaba para estos propósitos también lo hacía como
"purificación" o ayunos de penitencia y por razones políticas con las que confrontaba a
Inglaterra como mecanismo de presión para que acceda a sus demandas.
Él inclusive ayunó por la purificación de India dejando de lado sus razones de limpieza
personal.
En palabras de Pedro Laín Entralgo, gran especialista en Historia de la medicina y en
Antropología médica: " A comienzos del siglo XIX....Vigente desde los hipocráticos,
la restricción alimentaria en las enfermedades agudas seguía siendo la regla..."
(Historia de la Medicina, pág.534. P. Laín Entralgo. Masson-Salvat)
En el libro "Ayuno: La Dieta Máxima", escrita por Dr. Alan Cott, él dice: "Debemos devolver el
ayuno al sitio que ocupó en una antigua jerarquía de valores 'que están por encima de la
medicina'.
Tenemos obligación de redescubrirlo y restaurarle su honor porque es una necesidad.
Un ayuno benéfico de varias semanas, como se practicaba en los primeros días de la
Iglesia, era para dar fuerza, vida y salud al cuerpo y al alma de todos los cristianos que
tenían el valor de practicarlo."
Por ello, debemos de entender el ayuno más que como un tratamiento, tanto más que el hombre
no es únicamente cuerpo, ni únicamente espíritu, ambos unidos y la consecución del bien
exclusivo del uno y no del otro, destruiría el equilibrio; en consecuencia el interés
verdadero del hombre exige la armonía entre el cuerpo y el alma y su asociación, por tanto,
el ayuno ha sido siempre utilizado en la triple vía de "limpieza" corporal, descontaminación
mental y claridad espiritual.
¿QUE ES EL AYUNO?
"Los alimentos en la convalecencia fortalecen, en la enfermedad debilitan"
(Aforismo Hipocrático)
El organismo sano tiene siempre un depósito de reservas nutritivas necesarias que le ayudan
a salir del apuro cuando se encuentra por necesidad durante varios días o semanas sin
alimentos.
Durante el ayuno el organismo puede curarse y normalizarse a sí mismo con más rapidez y
eficacia. Se pone al día en los retrasos de eliminación de sustancias de desecho y tóxicas
y en la reparación de tejidos y órganos.
Con el ayuno el cuerpo no deja de alimentarse ya que se alimenta de sus propias reservas.
Se alimenta de su propio interior. Mientras existen reservas almacenadas en el cuerpo hablamos
de ayuno. Cuando las reservas se agotan, el cuerpo comienza a digerir las partes y órganos más
vitales. Este periodo es conocido como inanición. La inanición no aparece, en una persona con
una constitución más o menos normal, antes de las cuatro semanas.
Sólo en personas "consumidas" por un proceso de enfermedad o la anorexia, por ejemplo, el
periodo de inanición aparece antes.
Rara vez le damos unas vacaciones al aparato digestivo. Los órganos digestivos se ven
sobrecargados de trabajo por el exceso de una alimentación no adecuada. El ayuno es una buena
manera de "dar vacaciones" a todos los órganos digestivos, incluidos el hígado y el páncreas.
Los animales y los niños ayunan por instinto, dejan de comer cuando sus energías son necesarias
en la desintoxicación y en relación. Ayunan en la enfermedad y en los accidentes.
Cuando hay una crisis de desintoxicación (enfermedad aguda), un dolor físico y también
cuando la persona se encuentra cercana a la muerte, son momentos buenos para ayunar.
En esos momentos, con frecuencia, no hay ganas de comer, se pierde el apetito. La persona
incluso puede incluso sufrir vómitos. El cuerpo rechaza la comida y si comemos aumentamos el
sufrimiento.
En la naturaleza, en el medio silvestre o salvaje son muy frecuentes los periodos de ayuno.
"Hay un momento para cada cosa, un momento para comer y un momento para ayunar". Los animales que hibernan (oso, marmota, lirón) se pasan largos periodos sin ingerir alimentos, sólo asimilando las sustancias nutritivas acumuladas en sus células, tejidos y órganos.
Las semillas asimilan sus propias reservas para germinar o brotar en la primavera.
En el ayuno hay una autolisis, proceso mediante el cual el cuerpo se alimenta de sus propias
reservas.
Al contrario de lo que puede parecer, en el ayuno no se pasa hambre. Después de muchos años
asesorando ayunantes no he visto que la persona pase hambre. Cuando se mantiene la sensación
física de hambre apenas dura más de unas horas. Pocas veces dura 24 a 36 horas como máximo.
En el momento que el cuerpo hecha mano de sus grandes recursos grasos desaparece la sensación
de hambre. Más adelante no hay sensación hambre durante el ayuno, aunque algunas personas
sienten algo así como "hambre psicológica". Incluso, aunque parezca mentira, hay muchas
personas que mientras ayunan disfrutan de ver comer a otros o de hablar de comida o recetas.
Todo depende del carácter de la persona, así como de la predisposición y los motivos para
hacer el ayuno.
Por la noche, descansamos, dormimos y ayunamos. Durante el día gastamos nuestra energía en
la actividad de vigilia, en el movimiento, en la actividad laboral, en nuestros problemas
emocionales, en nuestros pensamientos, etc. Por la noche el cuerpo descansa y toda la energía
de esas horas de reposo y ayuno se dirige hacia la recuperación, eliminación, y regeneración
de lo gastado durante el día.
El cuerpo se gasta y se consume de día, y se recupera de noche. Durante la noche, las fuerzas
formadoras regeneran y reconstruyen el organismo.
Los niños pequeños que necesitan mucha energía para sus procesos metabólicos y de crecimiento,
duermen mucho. El cuerpo recupera en el descanso de la noche lo que gastamos y "enfermamos"
durante el día, y durante ese periodo el cuerpo descansa físicamente, y también descansa
fisiológicamente.
Proceso éste último que conocemos como periodo de ayuno y que termina con el desayuno
(des-ayuno).
Por la noche trabajan más las fuerzas de desintoxicación y regeneración, durante el día las
fuerzas orgánicas están centradas en otras actividades: el movimiento, el trabajo, la relación
con el mundo que nos rodea, la relación con los demás (incluidas las relaciones sexuales).
Cuando hablamos de ayuno nos referimos al periodo en el que nos mantenemos a agua, sin
ninguna ingestión de otros alimentos. No olvidemos, de todas maneras, que el agua es una forma
de "alimento".
Si nos mantenemos a frutas o zumos hablaríamos de dietas de frutas o zumos. Y si nos
mantenemos a frutas y ensaladas (con verduras crudas) hablaríamos de una dieta de
desintoxicación.
¿QUÉ SUCEDE EN NUESTRO CUERPO MIENTRAS SE AYUNA?
El ayuno a agua o ayuno hídrico consiste en mantener al cuerpo bebiendo agua mientras el
organismo se alimenta de sus propias reservas.
En las primeras horas del ayuno el cuerpo consume el azúcar (glucosa) en la sangre y la
almacenada en el hígado y los músculos. Posteriormente vive de transformar primero sus grasas
y finalmente las proteínas.
El organismo no deja de comer sino que utilizamos los alimentos almacenados en sus propias
células. Solamente después de varias semanas el cuerpo consume todas las reservas y puede
reaparecer la sensación de hambre, aunque a veces no aparece.
Contrariamente a la idea que tenemos, el ayuno es más fácil de llevar de lo que imaginamos
pues la sensación de hambre física desaparece el 1º ó 2º día de ayuno. Incluso se acompaña
de sensación de tener el estómago lleno.
Solamente puede haber cierto recuerdo psicológico de la comida. Los animales y los niños por
su propio instinto dejan de comer cuando están enfermos. El organismo indica que no es momento
de introducir comida sino de eliminar las sustancias de desecho y los residuos tóxicos
acumulados con el tiempo.
Es un tiempo de eliminación y "limpieza" interna. Algo así como cerrado por limpieza e
inventario.
El ayuno no es en sí una terapia, es la mejor manera de poner en descanso fisiológico el
organismo. El ayuno realmente no cura, es el cuerpo el que se cura mientras ayunamos.
Siempre el poder de curación es algo inherente al organismo vivo y ningún medicamento o médico
puede llevarse los laureles de la curación.
La curación es una cualidad del ser vivo, que mantiene en si mismo una parte de la capacidad
curativa de la naturaleza.
La curación es un proceso biológico y el ayuno posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos
los mecanismos de desintoxicación (limpieza) y regeneración. Cuando una persona ayuna no gasta
energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes y esa energía que ahorra la
invierte en los procesos de eliminación y autocuración. Todo ello lo hace guiado por la
inteligencia somática, esa misma inteligencia que hace que nuestro corazón lata, de día y noche,
que nuestros riñones filtren la sangre de desechos o que el hígado tome las sustancias
necesarias para reconstruir el cuerpo y sus funciones y neutraliza las sustancias tóxicas
ingeridas, y todo ello sin que mentalmente o conscientemente tengamos que decirle como
hacerlo.
Esos mismos órganos, al no tener que trabajar en la digestión y asimilación de alimentos,
recanalizan su energía hacia los procesos de curación. En resumen el ayuno no cura, es el
cuerpo como organismo vivo que es el que pone en marcha todos los procesos de autocuración
mientras ayunamos.
Ocurre con cierta frecuencia que al ayunar aparecen síntomas de desintoxicación y curación
que con frecuencia confundimos con enfermedad: nauseas, a veces vómitos, dolor de cabeza,
sensación de lengua blanca, boca pastosa, orina muy oscura y olorosa. Todos estos síntomas
indican que el cuerpo esta en proceso de limpieza. Lo mismo le ocurre a un alcohólico o
toxicómano cuando deja de beber o utilizar la droga, su cuerpo entra en un proceso de
limpieza al que llamamos síndrome de abstinencia. Cuando la persona deja de tomar alcohol,
café, fritos, grasas, embutidos, conservas, sal, y va comiendo menos o deja de comer pueden
surgir los síntomas dichos que no son más que procesos de desintoxicación o limpieza que
confundimos con síntomas de enfermedad.
Estos síntomas muestran la capacidad de respuesta del organismo dirigido a eliminar la
sustancias de desecho y tóxicos ingeridos en forma de estos "comestibles", y le llevamos asi
ya que a muchos de ellos no podemos llamarles alimentos.
Curiosamente los síntomas que hemos visto, y que pueden aparecer en un ayuno, son los mismos
síntomas que surgen en las situaciones opuestas al ayuno, el "empacho", por exceso de comida y
bebida.
Es el descanso, quizás, la fuerza más curativa de la naturaleza y el ayuno es una forma de
descanso, el descanso fisiológico. El cuerpo no gasta energía en la digestión, asimilación de
alimentos y nutrientes y la energía ahorrada en el ayuno la invierte para autocurarse.
Es necesario que el ayuno se haga en unas condiciones adecuadas: en un lugar tranquilo, en un
ambiente relajado, donde no te presionen para que comas. En contacto con la naturaleza si es
posible ya que de esa manera nos podemos "alimentar" del contacto de la tierra y la naturaleza,
con el agua, el aire y el sol, ya que en el sentido más profundo de la palabra los 4 elementos
de la Naturaleza nos "alimentan".
Hablamos de ayuno en esta sociedad, aquí y ahora, porque normalmente comemos en exceso e
ingerimos muchas sustancias que se pueden comer y beber pero que no nos nutren ni nos sientan
bien. Después de largas temporadas de comer mucho o en exceso viene bien un descanso, un
pequeño ayuno. Otras veces ante una crisis: catarro, anginas, bronquitis, vómitos, diarrea...
que muchas veces no son más que crisis curativas o reacciones de limpieza y regeneración
orgánica e incluso psicológica y emocional, el mismo cuerpo nos dice que dejemos de comer,
se nos quita el hambre. Este es un buen momento de ayunar, el cuerpo no necesita introducir
sustancias, necesita eliminar las que le están siendo perjudiciales. Lo único que nos pide
muchas veces es agua, desaparece el hambre, se mantiene la sed, es momento de beber pero no
de comer. Hay ocasiones en las que no se recomienda ayunar por ej: en algunas enfermedades
muy graves: cánceres extendidos, verdaderas enfermedades graves del corazón, insuficiencia
renal. En estos procesos, y especialmente cuando nos da miedo el ayuno, puede ser aconsejable
estar unos días a frutas o ensaladas, o alimentos crudos, y de esta manera el organismo tiene
también un gran poder de limpieza y regeneración. Si además queremos o tenemos que seguir
cierto ritmo de actividad diaria es preferible mantenernos a crudos (frutas, ensaladas,
zumos de fruta, jugos de verduras), ya que el ayuno produce generalmente una interiorización
de la energía. Durante el ayuno los órganos internos tienen más energía pero los músculos
exteriores se quedan con poca energía durante el ayuno. Hay cierto sentimiento de cansancio
y necesidad de descansar y llevar un ritmo más bien lento. El descanso es imprescindible
durante el ayuno, especialmente en las personas con poca energía.
Aconsejamos llevar a cabo el ayuno en un periodo tranquilo. Igualmente, si descansamos mucho
nuestro cuerpo ahorra energía que la "invierte" (la lleva hacia dentro) hacia el proceso de
desintoxicación y autocuración.
Además es igualmente imprescindible no tomar medicamentos o fumar durante el ayuno. A la hora
de eliminar medicamentos y para evitar problemas recomendamos consultar antes a un médico
experto en ayunos y dietas de desintoxicación.
Para resumir recordamos que el ayuno no cura, es el organismo vivo, nuestro cuerpo, el que se
cura cuando estamos ayunando.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- El Ayuno, una nueva forma de vivir, Dr. Allan Cott con Jerme Agel, Eugene Boe, Ed. Altalena
- Toxic Relief, Dr. Don Colbert M.D., Ed. Siloam Press, E.E.U.U. 2001
- La Salud por el Ayuno, Prof. José Abentin, Ed. Kier, Buenos Aires
- Ayuno y salud. El método suave de las etapas, Désiré Mérien, Ed. Puertas abiertas a la nueva era, Palma de Mallorca, 1979.
- Rejuvenecer por el ayuno. Guía médica para que Ud. mismo pueda hacer un ayuno, Hellmut Lützner, Integral Edicions, Barcelona, 1987.
- El ayuno. Curas de hambre y de sed (en Curso de Medicina Natural en cuarenta lecciones), Eduardo Alfonso, Ed. Kier, Buenos Aires, 11ª edición, 1995.
- Las curas de ayuno, un modo de luchar contra las dolencias de la civilización (en El pequeño Doctor. Consejos útiles para mejorar su salud), Alfred Vogel, Ed. Ars Medica, Barcelona, 2ª ed. en español, 1997.
- Desintoxicación mediante el ayuno (en Enciclopedia de Medicina Natural), Michael Murray &Joseph Pizzorno, Ediciones Tutor, Madrid, 1997.
- La cura de savia y zumo de limón, K. A. Beyer, Ediciones Obelisco, Barcelona, 31ª edición, 1999
- Curación por el Ayuno, Dr. Otoman Zar-Adusht Ha´nish, ENCICLOPEDIA NATURISTA MAZDAZNAN, Madrid 1988.
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